Dentro del mundo de la contabilidad, economía y finanzas, son muchos los conceptos de especial relevancia, uno de ellos es el del oferente, término por el que se conoce a la persona o empresa encargada de ofrecer un producto o servicio, generalmente a cambio de ganancias. ¿Cuál es la importancia de esta figura? descúbrase ahora.
Hablar del oferente, es hacer mención de la persona – física o jurídica – que ofrece o da un producto o servicio a otra, contraparte que recibe el nombre de demandante, ya que es quien requiere el bien comercializado.
Atendiendo a ello, es necesario que ambas partes estén de acuerdo para fijar el precio de la venta, mismo que generalmente, estará a favor de quien muestre mayor poder de negociación.
Desde el punto de vista judicial el oferente, se conoce bajo el término “postor”, su función es la de proponer un determinado negocio a través de una invitación al aceptante, mismo que de manifestar su consentimiento, dará lugar a la formalización del contrato.
La historia de los oferentes se remonta a los inicios de la humanidad, de ahí que su origen es aún más antiguo que el mismo dinero; a esto se le conocía como trueque, y correspondía al intercambio de un producto por otro bien o servicio.
Partiendo de la idea de ser el antónimo del demandante, el objetivo que persigue el oferente es vender un bien o servicio al demandante, o lo que es igual, a la persona que requiere lo que este le está ofreciendo.
Este bien o servicio se conoce como oferta, eje principal comercializado por un oferente esperando cumplir los requerimientos del demandante; con el cierre de la venta de la oferta o contratación de la oferta, el oferente cumple su rol elemental, generar ganancias, por lo general, dinero.
En palabras más simples, obtiene beneficios luego de que, al llegar a un acuerdo con el demandante, el oferente intercambie la suma pautada por la oferta.
El rasgo distintivo del oferente no es otro sino el desempeño de su actividad a cambio de generar una rentabilidad; sin embargo, también se diferencia por las siguientes características destacadas:
Para que el oferente logre buenos beneficios, requiere identificar bien a la demanda; esta, puede ser de una o varias personas – indistintamente que sean naturales o jurídicas – o lo que en palabras más simples se explica de la siguiente forma, lograr resolver un problema o satisfacer cierta necesidad a fin de que el o los demandantes, adquieran la oferta.
Son dos las teorías económicas que debaten respecto a la importancia de los oferentes dentro del sistema económico; por un lado la Ley de Say, y por el otro, el argumento de John Maynard Keynes Keynes.
De acuerdo a lo defendido por esta ley, el rol del oferente es protagónico al asegurar que la oferta genera demanda; para que se entienda mejor, asume una perspectiva en la que a mayor producción de bienes, se eleva el número de personas y/o empresas dispuestas a adquirirlos.
Contradiciendo totalmente la postura anterior, Keynes sostiene todo lo opuesto, es decir, la cada demanda genera oferta propia, lo que cuestiona la idea de la Ley de Say. En función de ello, la clave que determina el nivel de actividad económica corresponde a la propensión de los individuos a consumir.
De acuerdo a las características que definen el perfil del oferente, puede entenderse que la persona que actúa como este, cumple un importante rol dentro de la economía, después de todo, su objetivo es el de generar rentabilidad a través del intercambio de valor que realiza.
Sin embargo, para ello es necesario que las ofertas – o lo que propone el oferente – consiga cubrir alguna necesidad o resolver un problema en específico, en caso contrario, resulta improbable que logre cerrar el trato y obtener la ansiada rentabilidad a través de la venta, lo que en definitiva, garantiza su éxito.
Desde el principio de la historia, el intercambio ha servido de mecanismo para obtener ganancias, incluso antes del invento del dinero; dentro del modelo económico actual, es uno de los pilares de la economía, al incluir entre sus elementos a la oferta, ese bien o servicio destinado a cubrir una necesidad o resolver un problema.
En este proceso, el oferente se encarga de proponerle al demandante la oferta, dando pie al intercambio, pues disfrutar de ese bien o servicio que le dará satisfacción a sus necesidades, requiere pagarle cierto dinero, que lo asociará a una rentabilidad.
Sea como intermediario – poniendo en contacto al consumidor final con el fabricante - o que produzca el bien ofrecido, el oferente es indispensable en cualquier clase de ventas, adquirido un papel elemental indistintamente de la modalidades imperante en el mercado.
No obstante, tiene impacto directo en este, ya que de la intensidad con la que se encuentre presente en el mercado, se determinará estar ante la presencia de uno monopolista u oligopolista ¿Cómo identificarlos? en el primero, si se plantea como único oferente, mientras que en el segundo, ante la presencia de unos pocos competidores.